México: Emplean UAM e IPN cáscara de jitomate en procesos para obtener biopolímeros

Científicos de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) y el Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrollan biopolímeros a partir de residuos agroindustriales de la cáscara de jitomate, cuya cutícula es útil en procesos industriales de los sectores alimentario, farmacéutico y cosmético.

En este proyecto –por el que recibieron el Premio a la Investigación 2016 que otorga ésta última casa de estudio– participan los doctores José Campos Terán y Dolores Reyes Duarte, profesores del Departamento de Procesos y Tecnología de la Unidad Cuajimalpa, y Daniel Arrieta Báez y Mayra Beatriz Gómez Patiño, científicos del Centro de Nanociencias y Micro y Nanotecnologías (CNMN), quienes consideran fundamental la formación de recursos humanos con conocimientos y habilidades de ambas escuelas. Desde hace varios años, este equipo de especialistas –conformado con el apoyo del antiguo Instituto de Ciencia y Tecnología del Distrito Federal– ha estudiado las características de la envoltura de este fruto para determinar si posee propiedades bioplásticas, que en las últimas décadas han sustituido a otros plásticos en múltiples aplicaciones.

La disminución en las reservas y el aumento en los precios de los combustibles fósiles han sido causa de un interés creciente en la búsqueda de fuentes innovadoras de materia prima para la síntesis de polímeros, por lo que los “plásticos base bio” experimentaron un rápido crecimiento debido a los beneficios medioambientales y a su condición de recursos renovables.

Los académicos explicaron en entrevista que cada año son producidas toneladas de desechos vegetales, confinados en los tiraderos municipales a cielo abierto y cuyo tratamiento representa una problemática de grandes dimensiones, si se considera que sólo el desperdicio de jitomate ocupa 20 por ciento de invernaderos y centrales de abasto.

Arrieta Báez, coordinador del proyecto, añadió que el recubrimiento de estos residuos agroindustriales serviría para obtener monómeros, aplicables en la síntesis de polímeros a través de biocatálisis con lipasas mediante principios renovables y que los compuestos logrados son biodegradables de uso posible en los sectores médico y alimenticio, entre otros.

Con ese objetivo fueron optimizados los procesos para conseguir el monómero principal de la cutícula del jitomate –ácido 10,16-dihidroxihexadecanoico– permitiendo su recuperación en 45 por ciento, lo que permite aplicarlo para producir biopolímeros susceptibles de ser empleados como transportadores de nutracéuticos o incorporarlo en plásticos convencionales para dotar éstos de propiedades biodegradables adecuadas para el medio ambiente

Este trabajo tuvo dos vertientes: una química, relativa a la formación de biopelículas de interés para la industria –pinturas, adhesivos y resinas– y otra enzimática, asociada a la síntesis de biopolímeros innovadores de importancia en el traslado de fármacos, entre otras aplicaciones.

Fuente UAM