Argentina: Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales en la UNQ

El proyecto “Inteligencia Artificial aplicada a la detección temprana de cáncer de piel y malezas” es uno de los cinco beneficiarios por la iniciativa de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) denominada “Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales” (PITEI). Recibirá el monto anual de 300 mil pesos y tendrá el desafío de cumplir durante los próximos cuatro años con el desarrollo de productos innovadores. Sus miembros se proponen un objetivo por partida doble. Con base en las bondades que provee la inteligencia artificial proyectan, por un lado, la construcción de un instrumento capaz de detectar procesos tumorales y lesiones precancerosas por espectroscopia Raman; y, por el otro, desarrollar un sistema para la detección y clasificación de malezas a partir de imágenes adquiridas desde una plataforma móvil (terrestre y aérea) que navegará sobre los campos determinados.

A la dirección del químico Fernando Alvira y la codirección conjunta del físico Damián Oliva y el biotecnólogo Jorge Montanari, también se suman los aportes de la filósofa Oriana Cosso y el economista Hernán Bergstein. Así, como se prevé, las tecnologías que se obtendrán serán fruto de un jugoso trabajo transdisciplinario.

Un segundo objetivo del proyecto se focalizará en desarrollar un sistema para la detección y clasificación de malezas, a partir de imágenes adquiridas desde una plataforma móvil que sobrevolará los campos. La información de la pose –esto es, posición y orientación– del vehículo se fusionará con los videos adquiridos para luego generar mapas con los yuyos geolocalizados. Esta información, por último, será un insumo esencial para el planeamiento de una aplicación de herbicidas optimizado localmente.

El propósito, plantea Alvira, es atacar un problema que molesta en la agenda de todos los productores agropecuarios del país: las hierbas resistentes. “Desde hace mucho tiempo, en Argentina se aplican los paquetes tecnológicos de agroquímicos para combatirlas. Llegó un momento en que las malezas adquirieron la capacidad de resistir. […], el objetivo es reducir las cantidades de herbicidas. Esto se logra a través de un monitoreo específico para evitar el rocío del producto de manera indiscriminada”, comenta. El mecanismo será el siguiente: se emplearán cámaras que observarán hacia el campo desde las alturas a través de un dron. El dispositivo analizará las imágenes y, a través de algoritmos de inteligencia artificial, conseguirá discriminar las malezas, las cosechas y el suelo desnudo. Como resultado, solo se emplearán agroquímicos en los sitios pertinentes.

La inteligencia artificial es protagonizada por personas que diseñan máquinas para ayudar a otras personas. Ese costado de la ciencia como base fundamental de la tecnología, capaz de modificar algún aspecto de la vida de las poblaciones, sencillamente, nos maravilla; ya sea para elaborar un diagnóstico precoz de cáncer de piel o para mejorar los rendimientos del campo y disminuir los efectos adversos de los agrotóxicos sobre las poblaciones circundantes. Cuando esas personas, como en este caso, provienen y trabajan desde las universidades públicas y gratuitas, el orgullo se duplica.

Fuente: UNQ