Argentina: UNQ desarrolla biomarcador molecular para detectar cáncer ocular

Imagen tomada de: http://bit.ly/1S4bF9d
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Investigadores pertenecientes al Laboratorio de Oncología Molecular de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ), en conjunto con el Hospital Garrahan e investigadores del Conicet, han desarrollado un biomarcador molecular que permite detectar mínimas cantidades de células tumorales del retinoblastoma, el cáncer ocular más frecuente en la infancia, el biomarcador CRX posibilita atacar con mayor precisión los casos de metástasis del tumor, que tiene uno de los índices más bajos de curación en el mundo.

El desarrollo se trata de un nuevo biomarcador para detectar células tumorales del retinoblastoma por fuera del ojo. La técnica, que permite dirigir más específicamente los tratamientos en sus formas más graves, es el resultado de un trabajo de más de 7 años y ya comenzó a usarse en otros centros de salud del mundo. El descubrimiento beneficia, sobre todo, a los países menos desarrollados en medicina oncológica. Cambia la forma de tratar los casos de retinoblastoma en los niños una vez que el tumor ya está avanzado.

Hasta ahora la expansión y metástasis del retinoblastoma en el resto del cuerpo sólo podía detectarse cuando el tumor ya estaba muy avanzado. En ese caso, el tratamiento era tan agresivo que requería, finalmente, de tratamientos intensos, como por ejemplo un trasplante autólogo de médula ósea. Y aun así, en el 80 por ciento de los casos el cáncer reaparece: no logra curarse su incidencia en el sistema nervioso central, que es el sitio donde hace metástasis este tipo de tumor, a través de la conexión entre el ojo y el cerebro mediante el nervio óptico.

Guillermo Chantada, quien lideró el equipo y es director del Instituto de Investigación del Hospital Garrahan y especialista en retinoblastoma, explicó que “un biomarcador es un indicador que permite detectar en forma muy precisa células tumorales en la sangre, médula ósea o líquido cefalorraquídeo a escala mínima. En este caso puede detectar 1 en 1.000.000; mientras que antes del descubrimiento la célula tumoral específica del ojo sólo podía detectarse en una proporción mucho menor, cuando el tumor estaba muy avanzado para lograr una cura”. Para identificar este nuevo biomarcador el equipo trabajó con técnicas de biología molecular, específicamente con una herramienta denominada PCR que permite la amplificación de marcas moleculares como el ADN o RNA para detectar con alta precisión pequeñas cantidades de células.

Por su parte, Daniel Alonso, jefe del Laboratorio de Oncología Molecular de la UNQ, destacó que “la idea era capitalizar estas técnicas moleculares que trabajamos en la Universidad para enfermedades pediátricas” y afirmó: “Esto es un fenómeno de transferencia de recurso humano y de conocimiento. Estamos orgullosos de entrenar profesionales y desarrollar técnicas para que después se utilicen a favor de los pacientes. Se habla tanto de la medicina traslacional y esto es un ejemplo de lo que significa”.

Fuente: http://bit.ly/1CfV6p2