Brasil: Centro de Innovación de POLI-USP genera patente para separación de CH4 y CO2

Investigadores del FAPESP SHELL Centro de Investigación para la Innovación de Gas (RCGI), investigan la posibilidad de abrir enormes cavernas para almacenar el gas natural con un alto contenido de CO2 en la capa de sal que cubre los depósitos de pre-sal.

El almacenamiento del metano (CH4) y otros hidrocarburos en cavernas de sal, ya se hace en países como Alemania, EE.UU. y Canadá. Hoy hay cerca de 5 mil cuevas de sal usadas para tales propósitos en el mundo. La Innovación es el almacenamiento de CO2 en cavernas salinas offshore en aguas ultra profundas. El proyecto ya generó una patente, depositada recientemente por científicos del RCGI.

El Centro de Investigación para la Innovación de Gas de la FAPESP SHELL (RCGI) es un centro de investigación financiado por la Fundación de Investigación de Sao Paulo (FAPESP) y Shell, que se basa en la Escuela Politécnica de la USP de São Paulo (POLI-USP).

Cuenta con cerca de 200 investigadores que actúan en 45 proyectos de investigación, divididos en cuatro programas: Ingeniería; Fisicoquímica; Políticas de Energía y Economía; Chilling y CO2. Estos proyectos buscan reducir emisiones globales de gases de efecto invernadero (GEI), especialmente CO2.

“Al principio, el objetivo es inyectar este gas rico en carbono en la cueva con el fin de confinarlo. En una segunda fase del proyecto, la intención es desarrollar la tecnología de separación gravitacional de CO2, el objeto de la patente de nuestro grupo es poder aprovechar el mercado del gas natural “, dice Pedro Vassallo Maia da Costa, uno de los investigadores vinculados al proyecto y que se dedica al tema desde hace 6 años.

La patente está registrada como método gravitacional separación de gas natural en cuevas, la captura y el almacenamiento permanente de sistema de gas natural con CO2 y el sistema de captura y el almacenamiento permanente de CO2 y se ha depositado por el investigador junto con Alvaro Maia da Costa, Julio Meneghini -director científico del RCGI-, Kazuo Nishimoto -director del programa de abatimiento de carbono del RCGI-, Cláudio Oller y Felipe Rugeri, todos de la Escuela Politécnica de la USP (POLI-USP).

El equipo trabaja con un depósito en la cuenca Espirito Santo, a 50 km de la costa, que implica la construcción de 14 cuevas gigantes, con 450 m de altura y 150 m de diámetro.

Por medio de modelado computacional, estudia la posibilidad de apertura de las cuevas en el local. “Trabajamos con una losa de seguridad experimental: el espesor de roca salina por encima de la cueva debe ser de al menos 700 a 800 m. La posibilidad de fugas es remota, pero se necesita atención para el efecto de fluencia “, dice Costa.

Fuente: POLI-USP