Brasil: Poli-USP estudiará el potencial de algunas rocas para el almacenamiento de CO2

El Centro de Investigación Shell FAPESP para la Innovación del Gas (RCGI), con sede en la Escuela Politécnica de la USP (Poli-USP), está comenzando a estudiar rocas en la región del Complejo Termoeléctrico Jorge Lacerda en el sur-sureste de Santa Catarina para descubrir si pueden ser utilizadas para Almacenamiento de CO2. Coordinado por el profesor Colombo Tassinari, investigador RCGI y profesor de los Institutos de Energía y Medio Ambiente (IEE / USP) y Geociencias (IGc / USP), el proyecto está motivado por una asociación IEE / USP con la Asociación Brasileña de Carbón Mineral (ABCM), que persigue políticas y tecnologías que reducen las emisiones de CO2 del carbón utilizado en las plantas de energía termoeléctrica (UTE).

El complejo cuenta con tres plantas: Jorge Lacerda A, con dos unidades generadoras de 50 MW y dos de 66 MW cada una; Jorge Lacerda B, con dos unidades de 131 MW cada una; y Jorge Lacerda C, con una unidad generadora de 363 MW, totalizando 857 MW. Emiten partículas, óxidos de nitrógeno (NOx) y dióxido de azufre (SO2).

El proyecto comenzó con la selección de la geóloga Maria Rogieri Pelissari como becaria. Estudiante de maestría del Programa de Posgrado de IEE en Energía, está comenzando a caracterizar las rocas sedimentarias que rodean el complejo de los TPP que tienen el potencial de almacenar CO2 emitido por las plantas.

“El gas capturado necesita ubicaciones cercanas para ser almacenado. Las plantas a carbón emiten más CO2 que las plantas a gas y petróleo”, resumió Tassinari.

“Estudiaremos lutitas, areniscas, basaltos y arcillas de diversas formaciones geológicas que estén lo más cerca posible del complejo termoeléctrico. El área se encuentra dentro de la cuenca sedimentaria Paraná, aunque el complejo TPP no se encuentra en ella”, explica el geólogo y profesor IEE, también coordinador del proyecto 36 RCGI (Almacenamiento de Carbono en embalses geológicos en Brasil: Perspectivas para la CAC en reservorios de petróleo en tierra no convencionales y en cuencas sedimentarias en alta mar del sureste de Brasil).

Según Tassinari, estas rocas están a diferentes profundidades y tienen diferentes características. Entre las rocas seleccionadas, el esquisto todavía está poco estudiado para el almacenamiento de CO2 y tiene la ventaja de ser el único que puede retener CO2 sin la necesidad de cubrir otras rocas. “En areniscas, basaltos y arcillas solo es posible almacenar carbono si hay trampas, como la presencia de rocas sellantes, que evitarían el escape del CO2 almacenado. Las lutitas, debido a que contienen materia orgánica y arcillas que retienen CO2 por adsorción, tienen el poder de retener el CO2 inyectado en su interior, sin la necesidad de sellar rocas durante mucho tiempo”.

La tecnología de captura y almacenamiento de carbono (Carbon Capture and Storage – CCS) es una de las soluciones sugeridas por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI). Consiste en la captura, compresión, transporte e inyección de CO 2 en depósitos en unidades geológicas para almacenamiento permanente.

Fuente: Poli-USP