Colombia: Universidad EAN participa en emprendimiento para familias desplazadas

Aunque las grandes empresas que operan en el sector agroindustrial de Colombia aportan importantes cifras al crecimiento colombiano, quizá, una de las contribuciones más significativas –dejando de lado los términos financieros– es la que han hecho aquellos campesinos y pequeños productores que han sobrevivido al flagelo de la violencia y se han reconciliado con su territorio y sus raíces.

Precisamente, un proyecto desarrollado por la Universidad EAN, a través de su Unidad de Consultoría: EAN Consulting, y cofinanciado por iNNpulsa Colombia permitió que 10 micro, pequeñas y medianas empresas de diversas poblaciones cundinamarqueses golpeadas por el desplazamiento llevaran a cabo acciones de mejora en su productividad y competitividad.

Fueron dos años de arduo trabajo –2016 y 2017– en los que los consultores asignados por la Universidad EAN instruyeron a los equipos de trabajo de las diferentes empresas en temas de estrategias de producción, comercialización, administración, aseguramiento de la calidad, productividad, infraestructura y buenas prácticas agrícolas.

Durante el acompañamiento, se ajustaron y aplicaron diferentes metodologías de emprendimiento, innovación y fortalecimiento empresarial desarrolladas en los procesos de formación de la Universidad –a nivel de pregrado y posgrado–. Al finalizar, se hizo un diagnóstico de impacto, el cual, comparado con el inicial, arrojó resultados muy favorables.

“En promedio, se logró un mejoramiento del 99,5% en los niveles de calidad de los productos o servicios de dichas empresas”, manifestó Juan Gonzalo Laverde Uribe, coordinador de Desarrollo y Gestión Corporativa de la Universidad EAN. Asimismo, sostuvo que los índices de productividad mostraron un progreso del 81% y los de ventas del 25%.

Sin duda, la convergencia de la academia y el Estado cosechó grandes frutos, debido a que este proyecto colectivo cambió la calidad de vida de cerca de 45 familias de Bogotá y otros municipios como La Palma, San Francisco, Nimaima, Cogua, Sopo, Vergara y Guaduas.

De esta forma, de la mano del emprendimiento, alrededor de 220 víctimas del conflicto armado comenzaron una nueva vida, alejadas de aquellas circunstancias que las obligaron a dejar sus territorios, aportando al bienestar de sus seres queridos y al desarrollo económico del país.

Fuente: Universidad EAN