Ecuador: Investigadores de la UTPL encuentran efectos anticancerígenos en plantas endémicas 

Imagen tomada de: http://bit.ly/24N5109
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Los métodos complementarios para la salud son un conjunto de sistemas, prácticas y productos médicos y de atención de la salud diversos que se originan fuera de la medicina convencional. Estos métodos complementarios incluyen productos y prácticas tales como los suplementos de hierbas, la meditación, la manipulación de la columna vertebral y la acupuntura.

El mismo criterio científico minucioso que se emplea para evaluar las terapias convencionales debe aplicarse para evaluar estos métodos complementarios. Ciertos métodos complementarios están comenzando a tener un lugar en el tratamiento contra el cáncer, no como cura sino como componentes adicionales del plan de tratamiento que tal vez ayuden a los pacientes a sobrellevar los síntomas de la enfermedad y los efectos secundarios del tratamiento, así como a mejorar su calidad de vida*.

Hoy decenas de centros especializados en el mundo buscan, mediante sus investigaciones, confirmar si determinada sustancia puede ser utilizada eficazmente en el tratamiento médico oncológico. Ese es el caso de la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL). Entidad en la que un grupo de investigadores de la sección de Genética Humana y Bioquímica clínica analiza, hace cuatro años, si las plantas endémicas del Ecuador -a través de sus propiedades- son capaces de destruir o frenar el mal.

Dicho estudio, que cuenta con la colaboración de Edward A. Ratovitski, director del área de Oncología del Hospital Johns Hopkins (EE. UU.), es liderado actualmente por el investigador y jefe departamental, Luis Miguel Guamán. Y se basa en examinar, bajo técnicas in vitro, los efectos que las partículas de estas especies vegetales tienen sobre una serie de células tumorales humanas, con las que cuenta la entidad.

Al momento, los científicos han logrado identificar que las propiedades ocultas de la llinopsis verrucosa, comúnmente conocida como ‘congona’, logra inhibir, y en algunos casos eliminar, las células tumorales en el cerebro, colon y mama. Algo similar pasa con otras plantas. “Hemos descubierto, por ejemplo, que la Annona montana, la Azorella madreporica y la Clusia latipes, tienen efectos anticancerígenos”, dice Guamán.

No obstante, hay que esperar. “Aún nos resta probar las sustancias en humanos…, y eso toma tiempo”, dice el experto, al revelar que el hecho de mejorar la potencia de la molécula que inhibe la propagación de las células malignas es otro de los objetivos en los que prevén trabajar. Su equipo, conformado por alrededor de once personas, está consciente de que la gran mayoría de fármacos anticancerígenos utilizados en tratamientos de quimioterapia son de origen vegetal. Sin embargo, hace hincapié que la tipología de sus compuestos genera numerosos efectos secundarios que pueden desencadenar, “en el 20 % de los casos, la formación de nuevos tumores en un futuro como consecuencia de su agresiva actuación”.

*Fragmento tomado de: http://1.usa.gov/1X8890V

Fuente: http://bit.ly/1TFThcu

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