México: Alumno de la UAM-Azc finalista en concurso internacional de ingeniería espacial

Imagen tomada de: http://bit.ly/2c76TN5
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El alumno de la Licenciatura en Ingeniería Electrónica de la Unidad Azcapotzalco de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM-Azc), Carlos Leal Beltrán, fue seleccionado entre los diez finalistas del 4th Mission Idea Contest 2016 para desarrollar el nanosatélite de monitoreo atmosférico Ion Cube Sat.

Leal Beltrán compartió en entrevista que el Ion Cube Sat es “un sistema pensado para medir la concentración de electrones libres en la ionósfera de la Tierra, con la intención de mejorar la calidad de las señales de sistemas de comunicación”, así como de geolocalización, entre ellos los denominados GNSS –Global Navigation Satellite System– por ejemplo el GPS.

El joven detalló que la información que se transmite a los satélites se ve afectada por las variaciones que ocurren en la ionósfera, una región de la atmósfera terrestre que altera la señal en su camino desde la órbita hasta los receptores en la Tierra. Por ello “proponemos la implementación de un sistema en el espacio mediante un nanosatélite tipo CubeSat de tres unidades (3U) para determinar las variaciones in situ de la ionósfera, con el fin de contar con una mejor corrección en la precisión de las señales de sistemas GNSS, así como otros efectos en las comunicaciones por satélite”.

El joven realizó su servicio social y una estancia profesional en la Agencia Espacial Mexicana (AEM), donde fue invitado a participar en la convocatoria junto con Walter A. Calles Glass y J. Antonio Carmona Carlos, del Instituto Politécnico Nacional (IPN). La final se llevará a cabo el próximo 21 de octubre en la ciudad de Varna, Bulgaria. En la actualidad “se utiliza el sistema de cansat, es decir, un satélite que cabe en una lata. Normalmente eso arruina las comunicaciones y resulta muy endeble, por lo que me encomendaron fabricar una estructura más eficiente”.

De este modo, el universitario logró desarrollar con sus compañeros una estructura que protege mucho más al satélite, es reutilizable y aporta un abanico más amplio de posibilidades. Algunas potencias –Japón y Estados Unidos– cuentan con algunos prototipos y “nosotros construimos uno a la altura. Ofrecimos un seminario sobre su funcionamiento y tuvo gran impacto”. Gracias a ese trabajo surgió la propuesta de participar en el concurso para construir un satélite con un peso de aproximado de 50 kilogramos y que orbite la Tierra a 300 kilómetros de altura durante dos años; “estimamos un costo aproximado de entre seis y siete millones de pesos”.

La ventaja de contar con un aparato de esas características es que resulta mucho más económico y abona al conocimiento y el desarrollo de la tecnología espacial mexicana. Así, “los alumnos pueden estudiar las temperaturas, porque varían demasiado, y considerar todos los factores para después aventurarse a proyectos más grandes”.

Para poder participar y presentar el proyecto de nanosatélite en la actividad final que se efectuará en Bulgaria, el grupo de estudiantes de educación superior desplegará en breve una campaña de Crowdfunding a través de la página Fondeadora.mx. “Creemos que se trata de un gran proyecto y tenemos en la mira obtener el primer lugar”, finalizó.

Fuente: http://bit.ly/2c8pB7A

 

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