México: Crean un sistema de granja molecular de alimentos en la UAM 

Alumnos y egresada de la Unidad Iztapalapa de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) desarrollaron un sistema de granja molecular a partir de microorganismos capaz de reducir de manera drástica el consumo de energía y agua en la producción de nutrientes y alimentos, con la idea de lograr un modelo de negocio.

Con el proyecto Molecular farming, la maestra Laura Grecia Fuentes Ponce, licenciada en Ingeniería Bioquímica Industrial; José Ángel García, alumno de la Licenciatura en Química, así como Luz Adriana López Arvizu y José Luis Reyes Cortés, doctorantes en Biotecnología, representaron a la institución en el Hult Prize, que organiza la Fundación Clinton y tuvo lugar en la ciudad de San Francisco, California, Estados Unidos.

El equipo de la UAM resultó ganador de entre 39 en la primera etapa del concurso efectuada a nivel campus y la siguiente fue de carácter regional, con la participación de enviados de instituciones de Estados Unidos y países de América Latina, en la que tuvieron la oportunidad de dar a conocer la propuesta de negocio y aunque no lograron el primer lugar en este segundo filtro, se crearon vínculos con algunos empresarios interesados en formar parte de Molecular farming.

El proyecto tiene como objetivo desarrollar –mediante procesos biotecnológicos macro nutrientes– un modelo de negocio sustentable de alimentos, a través de una cubeta de producción para el autoconsumo y venta a clientes que operaría en comunidades rurales de alta marginalidad.

Molecular farming considera que la agricultura de nueva generación debe ser sustentable y apoyarse en procesos innovadores que faciliten la reducción significativa en el uso de energía, agua, fertilizantes y de la contaminación de suelos, por un lado, y el aumento en la producción de cada unidad de área, por otro. Para el logro de esas metas propone un esquema inédito de elaboración de nutrientes basado en la biotecnología que es “altamente eficiente en energía y crea un modelo de micronegocio”, precisó la doctorante en Biotecnología.

La misión es viable con la obtención de macro y micronutrientes mediante “consorcios de microorganismos que confeccionan bienes específicos”, los cuales demandan entre diez y 20 veces menos cantidades de agua y energía, en comparación con el abasto proveniente de animales de campo o vegetales, reveló Reyes Cortés.

En las granjas microbiológicas los consorcios referidos generarán nutrientes a partir de materia prima mínima, en particular cadenas sencillas de carbohidratos, proteínas, ácidos grasos y vitamina A, aunque el resultado final tendría la forma y el sabor de un comestible que puede ser consumido en comunidades marginadas o comercializado por empresas o instancias gubernamentales.

Bien articulado –con aliados públicos y privados– el proyecto es susceptible de impactar en al menos diez millones de individuos que verían aliviadas sus necesidades en la materia, sobre todo en mujeres rurales a quienes se ofrecería la venta de cubetas de producción que funcionan con energía solar y representan una vía de autoempleo para allegarse ingresos, además de comestibles. La operación del prototipo puede ser aplicable en cualquier parte de México y el resto del mundo, en virtud de que usa organismos apoyados en sustratos sólidos, una ingeniería con el potencial de cambiar por completo los paradigmas de la alimentación.

Fuente: UAM