Participación del IBMCP (UPV-CSIC) identifica mecanismo para controlar maduración del tomate

Un grupo de investigación internacional en el que participa el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP), centro mixto de la Universidad Politécnica de Valencia (UPV) y el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), ha descubierto que un mecanismo genético implicado en el envejecimiento de las hojas de las plantas denominado CHLORAD juega un papel decisivo en el proceso de maduración del tomate.

Así, los tomates con un sistema CHLORAD activado se ponen rojos más rápidamente y acumulan más licopeno, un compuesto beneficioso para la salud. Los resultados se publican en el último número de la revista Nature Plants, y permitirán obtener tomates de mejor calidad.

Un grupo de investigación de la Universidad de Oxford (Reino Unido) en colaboración con el Instituto de Biología Molecular y Celular de Plantas (IBMCP) de Valencia desvela en un artículo publicado en la revista Nature Plants parte de ese misterio.

La clave de este trabajo surge de Arabidopsis, una planta utilizada como modelo de estudio que no desarrolla cromoplastos de forma natural, pero que sí transforma sus cloroplastos durante el proceso conocido como ‘senescencia foliar’, en el que las hojas envejecen, pierden clorofila y dejan de hacer la fotosíntesis. Durante este proceso, un mecanismo molecular denominado CHLORAD se encarga de eliminar complejos presentes en la capa externa de los cloroplastos que importan proteínas necesarias para la fotosíntesis.

Los investigadores han comprobado que el sistema CHLORAD funciona también durante la maduración del tomate. Al activarse, impide el importe de proteínas fotosintéticas, pero favorece la incorporación de otras proteínas necesarias para la producción y el almacenamiento de carotenoides durante la transformación de los cloroplastos en cromoplastos. Así, los frutos con un sistema CHLORAD activado se ponen rojos más rápidamente y acumulan más licopeno, un carotenoide beneficioso para la salud, mientras que los frutos con un sistema CHLORAD deficiente tardan más en madurar.

El desafío ahora es entender las conexiones entre estos mecanismos para poder producir tomates de mayor calidad comercial y nutricional sin renunciar a su característico color, aroma y sabor.

Fuente: UPV