Región ALCUE: Ciencia desciende a segunda categoría en Argentina

Diez años, 8 meses y 24 días duró la experiencia de la ciencia, la tecnología y la innovación productiva con rango de ministerio en la Argentina. Lo que empezó con el primer mandato presidencial de Cristina Fernández —quien asumió el 10 de diciembre de 2007— acabó ayer (3 septiembre), en la segunda mitad del gobierno de Mauricio Macri, en el poder desde el 10 de diciembre de 2015.

Durante todo ese tiempo, se mantuvo como ministro al químico José Lino Salvador Barañao, quien este lunes pasó a ser secretario de ciencia y tecnología, dentro del Ministerio de Educación, Cultura y Ciencia y Tecnología.

La noticia de la eliminación del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, que era un rumor extendido desde hace meses, se produce en un contexto de crisis social, económica y política gatillada por el enorme endeudamiento externo y la subida del tipo de cambio. 

En su mensaje a la nación, en la mañana del lunes 3, el presidente Macri justificó los cambios en el organigrama del estado lo que, entre otras cosas, implica reducir la cantidad de ministerios a menos de la mitad. Además del Ministerio de Ciencias, los de Salud, Cultura y Ambiente también han sido degradados a secretarías.

Según Macri, ello permitirá focalizar las políticas ante la grave crisis económica que atraviesa el país, aunque advirtió: “sabemos que con esta devaluación, la pobreza va a aumentar”.

Argentina sufre una inflación que podría superar el 40 por ciento durante 2018. La comunidad científica local, que había visto en el ministerio un referente de la importancia social de su actividad, además de fuente de financiamiento, ha quedado fuertemente impactada por la decisión, con un intenso tráfico en redes sociales convocando a protestas y movilizaciones. Uno de sus temores es una nueva fuga de cerebros hacia el exterior.

Para Carolina Vera, miembro del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC) e investigadora del Conicet, “el tener un ministerio de ciencia y tecnología dio la oportunidad de empezar a involucrar al conocimiento científico que nuestro país desarrolla en la gestión de las políticas públicas y esto se acompañó con una fuerte inversión para hacer crecer y mejorar el sector”. “Hoy, la pérdida del ministerio, por el que fuimos aplaudidos tras su creación por el mundo entero, significa un lamentable retroceso en este camino de desarrollo científico para apuntalar el país”, subrayó.

El día del anuncio, se organizó un abrazo de asociaciones de docentes y de investigadores a las instalaciones del ahora ex ministerio, en el barrio de Palermo, en Buenos Aires.

Fuente: SciDev