Región ALCUE: La doble vida de la inteligencia artificial china

Hasta potencialmente 2.000 objetos responden al sonido de la voz de sus compradores en la sede de iFlyTek, compañía especializada en tecnologías de reconocimiento de voz y que China ha designado oficialmente como una de sus empresas punteras en inteligencia artificial.

China se encuentra en medio de una auténtica revolución de la inteligencia artificial y ya compite con Estados Unidos, el gran líder del sector. El propio presidente Xi Jinping ha dejado claro que se trata de una prioridad estratégica nacional. Según el detallado plan nacional de desarrollo del sector que el Gobierno publicó este verano, la segunda economía del mundo quiere haber alcanzado a sus rivales para 2020. Para 2030, se ha propuesto ser la referencia mundial en innovación en este sector.

La estrategia ya está comenzando a dar sus frutos. En el lado positivo, sus empresas planean barcos que pueden recorrer cientos de kilómetros sin piloto; sistemas para dirigir el tráfico en algunas de las ciudades más congestionadas del mundo; para identificar enfermedades y tratarlas antes siquiera de que el enfermo haya empezado a notar síntomas; para determinar los mejores candidatos a recibir un crédito y evitar el fraude.

Pero también tiene un lado más oscuro. Hasta ahora, mucha de su investigación se ha centrado en el desarrollo de tecnologías de reconocimiento facial o de voz. Sistemas que pueden emplearse para un control exhaustivo de la población en un país donde el Partido Comunista sitúa la “estabilidad social” como la prioridad absoluta. Elsa Kania, del think tank Center for New America Security, habla en la página especializada CCP Watch del “surgimiento de un complejo industrial y de vigilancia chino que se está expandiendo en su territorio nacional y podría exportarse internacionalmente”.

Compañías como YiTu o Face++ desarrollan sistemas de reconocimiento facial que pueden validar billetes y aligerar colas en una estación de tren de Pekín; detectar contrabandistas en los pasos fronterizos; pero también localizar a sospechosos -o posibles disidentes- en cuestión de minutos. En Xinjiang, la provincia hogar de la minoría musulmana uighur y donde Pekín teme que puedan florecer grupos terroristas, se han creado grandes bases de datos biométricos; HRW denuncia que también, incluso, de ADN.

IFlyTek, que presume de una precisión del 95% para identificar a una persona por su voz, es una de las empresas que desarrollan tecnología para la seguridad pública. Según ha denunciado Human Rights Watch en un informe en octubre, colabora con las autoridades chinas para desarrollar un sistema piloto de vigilancia que permita identificar de inmediato ciertas voces cuando mantengan conversaciones telefónicas, y es proveedora de los sistemas de reconocimiento de voz de la policía en varias provincias chinas.

Fuente: El País