Región ALCUE: Los renegados de Silicon Valley que ahora quieren frenar a las tecnológicas

Fueron empleados de Google, Facebook o Twitter y ocuparon cargos relevantes. Alguno de ellos fue incluso asesor personal de Mark Zuckerberg. Explotaron; se dieron cuenta del daño que el mal uso de la tecnología está causando a la humanidad, de cómo las plataformas están estratégicamente diseñadas para generar adicción. El pasado febrero, ocho extrabajadores de las más potentes tecnológicas de Silicon Valley lanzaron el Center for Humane Technology en San Francisco, una organización sin ánimo de lucro que persigue despertar a los usuarios sobre los efectos nocivos de la tecnología en su salud y presionar al Gobierno estadounidense para que endurezca las normas que regulan el sector. Su prioridad es introducir la ética en el diseño de la tecnología.

“La tecnología no es neutral y las consecuencias son obvias. Está cambiando el modo en que mantenemos conversaciones, nuestra forma de pensar y está causando estragos en nuestro sistema democrático”, explica en una charla TED Tristan Harris, uno de los fundadores del proyecto que en 2016 dejó su puesto como diseñador ético en Google, donde estudiaba cómo modificar los productos para hacerlos menos intrusivos en la vida de los usuarios. Harris lanzó en ese momento la plataforma Time Well Spent (en español, tiempo bien empleado), ahora integrada en el nuevo proyecto. “Con las alertas, el móvil te dice en qué tienes que fijar la atención en cada momento. Tenemos que entender que pueden programar nuestra mente con pequeños pensamientos [en forma de alertas en la pantalla del móvil] que no hemos elegido”, añade Harris, experto en técnicas de persuasión por la Universidad de Stanford.

Su gran aliado para poner en marcha el centro fue Roger McNamee, inversor de empresas tecnológicas y asesor personal de Zuckerberg durante varios años. En un post publicado en la revista Washington Monthly, McNamee explica que en 2016 ya alertó al fundador de la red social del mal uso que se estaba haciendo de Facebook con la publicación de informaciones erróneas. Su última conversación fue en 2017, cuando ya existían evidencias, que más tarde se confirmaron, de que piratas informáticos rusos habían creado cuentas falsas para tratar de influir en la opinión pública a favor del entonces candidato republicano Donald Trump. Sus alertas no fueron tomadas en consideración y Zuckerberg le contestó que Facebook no era un medio de comunicación ni era responsable de las acciones de terceros. McNamee decidió que nunca volvería a estar dentro.

El Center for Humane Technology es una alianza sin precedentes de exempleados de las tecnológicas más potentes. A Harris y McNamee se unieron Justin Rosenstein, creador del botón de Me gusta de Facebook; Lynn Fox, exresponsable de comunicación de Apple y Google, o Sandy Parakilas, director de operaciones en el departamento de privacidad de Facebook entre 2011 y 2012.

La presión del Center for Humane Technology se extiende al plano legislativo. En Massachusetts se han aliado con el senador demócrata Ed Markey para proponer al Congreso que el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano examine el rol y el impacto de los dispositivos electrónicos en el desarrollo de los niños. En California, junto al senador demócrata Bob Hertzberg, van a proponer la creación de una plataforma que identifique los bots (cuentas para la difusión masiva automatizada).

Fuente: El País