Región ALCUE: Sociedad 5.0, la sociedad japonesa superinteligente como modelo global

En enero del 2016, el Gobierno japonés presentó las ideas básicas del Quinto Plan Básico de Ciencia y Tecnología (años fiscales 2016-2020): la sociedad 5.0 o sociedad superinteligente. La sociedad 5.0 es una sociedad conectada y superinteligente donde el big data, la internet de las cosas, la inteligencia artificial (IA) y los robots se encuentran completamente integrados con el objeto de proporcionar una infraestructura digital y física para la vida cotidiana de todos los ciudadanos. Se trata de un segmento estratégico de la reforma fiscal económica (Política Básica sobre Gestión y Reforma Económica y Fiscal 2016) y una de las estrategias de crecimiento de una institución con un nombre revelador: Consejo sobre Inversiones del Futuro. La sociedad 5.0 forma parte de la reforma fiscal económica y que la inversión proyectada para el futuro es señal de su centralidad en la política económica e industrial del país.

El Primer Plan de Ciencia y Tecnología se presentó en Japón en 1996, lo cual pone de manifiesto una historia de veintidós años de inversión pública planificada en tecnologías innovadoras e I+D. A pesar de la existencia en las últimas dos décadas de diversos proyectos robóticos y centrados en la IA, el énfasis en los robots apareció por primera vez en el Plan de Ciencia y Tecnología del 2011, que se vio influido por el desastre ocurrido el 11 de marzo en Fukushima. El plan subrayó de modo especial las tecnologías médicas robóticas y los cuidados en el ámbito de la vida asistida; sobre todo, para las personas de mayor edad. Por ello, no resulta sorprendente que el actual proyecto sociedad 5.0 defina como intereses fundamentales la movilidad, la asistencia sanitaria, la asistencia social y la vida asistida. Lo novedoso es que la nueva sociedad estará hiperconectada y será eficiente a la hora de integrar las tecnologías más avanzadas de nuestra época para hacer frente a esos intereses fundamentales. Ello requiere la creación de una red de cosas y datos en la que cada nodo digital-físico garantice a todo el mundo cierta calidad de vida. Como se ha indicado al principio, esos intereses son también intereses económicos, razón por la cual el gran paradigma para el consumo de transporte, asistencia sanitaria y logística es ante todo la capacidad económica del individuo.

En el 2014, el porcentaje fue de 25,8%. Consciente de que será el primer país (aunque no el único) en tener que enfrentarse con esas cuestiones sociales, el Gobierno japonés ha ido colocando el énfasis en la internet de las cosas, el big data, la IA, la robótica y la economía colaborativa, esforzándose por ser el líder mundial en la creación de una sociedad superinteligente. Eso también significa que el Gobierno japonés apunta a crear un modelo, que lleva a cabo un primer experimento mundial, con objeto de que sea seguido por otros. La premisa subyacente es que todos los países desarrollados están llegando a ese punto, pero que Japón lo está haciendo más deprisa que nadie y supone para el mismo un gran desafío y al mismo tiempo una gran oportunidad. 

Fuente: La Vanguardia