Sociedad digital: brechas y retos para la inclusión digital en América Latina y el Caribe. UNESCO, 2017.

Conectar a los más de 200 millones de latinoamericanos que permanecen desconectados representa un desafío complejo, que requiere no sólo de innovaciones tecnológicas y comerciales, sino también nuevos modelos de colaboración entre los gobiernos y el sector privado. Los operadores de servicios de telecomunicaciones han jugado un papel clave en la extensión de las redes y el desarrollo de nuevos modelos de negocio, posibilitando la conectividad a millones de personas previamente marginadas de los servicios de comunicación tradicionales. Sin embargo, por sus características sociodemográficas la población hoy desconectada de Internet representa un mercado mucho menos atractivo para el sector privado. Esto requiere formular nuevos esquemas público-privados a fin de universalizar la conectividad en la región.

El informe Sociedad digital: brechas y retos para la inclusión digital en América Latina y el Caribe busca aportar evidencia y recomendaciones de política sobre cómo abordar este reto.

Los resultados contienen diversas lecciones importantes para los hacedores de política. En primer lugar, se encuentra que los factores de demanda son igualmente importantes que los factores de oferta para explicar las barreras al uso de Internet. En particular, se verifican barreras asociadas a las habilidades digitales y el capital humano, incluyendo las competencias lingüísticas. En segundo lugar, aunque las zonas rurales siguen careciendo de infraestructura de conectividad adecuada, la gran mayoría de los desconectados de América Latina reside en zonas urbanas donde existe una amplia oferta de servicios de acceso. En tercer lugar, se comprueba la persistencia de brechas de género en el acceso a Internet, si bien se verifica que las mismas varían significativamente entre los países de la región. En cuarto lugar, se encuentra una importante demanda insatisfecha de servicios de acceso residencial de bajo costo, especialmente en los hogares con niños en edad escolar. Por último, la evidencia comprueba una significativa brecha de acceso para las personas con discapacidad, cuya marginación se refuerza mediante la exclusión digital.

El documento recomienda iniciativas de política pública en tres áreas prioritarias. En primer lugar, la conectividad de los establecimientos educativos en complementariedad con reformas curriculares y otras iniciativas de introducción de TIC en las escuelas. En segundo lugar, el desarrollo de aplicaciones y contenido en línea orientados a atender las necesidades de grupos de baja conectividad, en particular adultos mayores, personas con discapacidad y hablantes de lenguas indígenas. Por último, la inversión en capital humano a través de subsidios de conectividad focalizados en hogares de bajos ingresos con niños en edad escolar condicionados en el cumplimiento de contraprestaciones educativas.

Fuente: UNESCO