The University and The Creative Economy. Florida et al, 2006.

La mayoría de los que se han referido al papel de la universidad en la economía creen que la clave está en aumentar su capacidad para transferir la investigación a la industria, generar nuevos inventos y patentes, y spin-off su tecnología en la forma de empresas emergentes.

Como tal, ha habido un movimiento en los EE. UU. y en todo el mundo para hacer a las universidades motores de innovación, y para mejorar su capacidad para comercializar su investigación.

Las universidades se han adherido en gran medida a esta opinión, tanto porque hace que su trabajo sea más económicamente relevante como para reforzar sus presupuestos. Lamentablemente, este punto de vista no sólo sobreestima la función comercial inmediata de la universidad; también echa de menos las contribuciones más profundas y fundamentales que hace la universidad a la innovación, a la economía en general y a la sociedad en su conjunto.

El informe The University and The Creative Economy examina el papel de la universidad en la economía creativa a través del lente de las “3Ts” del desarrollo económico: tecnología, talento y tolerancia. Para ello, examina una amplia gama de datos y tendencias sobre transferencia de tecnología, empresas emergentes, talento, fuga de cerebros, tolerancia y creatividad para las regiones metropolitanas de EE. UU. Sus principales hallazgos muestran que la universidad juega un papel importante en las 3 T’s.

  • Tecnología: Las universidades, como principales receptoras de fondos públicos y privados para I+D, y como importantes focos de invención y spin-off, a menudo están a la vanguardia de la innovación tecnológica.
  • Talento: Las universidades afectan al talento tanto directa como indirectamente. Atraen directamente a profesores, investigadores y estudiantes, al mismo tiempo que actúan como imanes indirectos que animan a personas y empresas altamente educadas, talentosas y emprendedoras a ubicarse cerca, en parte para aprovechar los muchos recursos de las universidades.
  • Tolerancia: Las grandes universidades de investigación ayudan a configurar un entorno regional abierto a nuevas ideas y diversidad. Atraen a estudiantes y profesores de una amplia variedad de orígenes raciales y étnicos, estatus económico, orientación sexual y orígenes nacionales. Las comunidades universitarias son meritocráticas y abiertas a la diferencia y la excentricidad; son lugares donde personas talentosas de todo tipo interactúan en entornos estimulantes que fomentan el pensamiento abierto, la autoexpresión, nuevas ideas y la experimentación.

Hasta ahora, el papel de la universidad en la primera T, la tecnología, aunque importante, se ha sobrestimado. Tanto los expertos como los responsables políticos han descuidado el papel aún más poderoso de la universidad en los otros dos ejes del desarrollo económico—para generar, atraer y movilizar talento, y para establecer un clima social tolerante—abierto, diverso, meritocrático y proactivo que incluya a nuevas personas y nuevas ideas.

Por lo tanto, la universidad comprende un poderoso centro creativo de desarrollo regional. Sin embargo, la universidad es un componente necesario pero insuficiente del éxito del desarrollo económico regional. Para aprovechar la capacidad de la universidad de generar innovación y prosperidad, debe integrarse en el ecosistema creativo más amplio de la región.

Fuente: Community Wealth