Uruguay: UTEC realiza convenio que beneficia formación profesional de jóvenes

Imagen tomada de: http://bit.ly/1MdZmTU
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Reducir el fracaso escolar tiene beneficios para la sociedad y para los individuos. También puede contribuir al crecimiento económico y al desarrollo social. De hecho, los sistemas educativos con el mayor rendimiento en los países de la OCDE son los que combinan calidad con equidad. Equidad en educación significa que las circunstancias personales o sociales, como el género, el origen étnico o los antecedentes familiares, no obstaculicen el logro del potencial educativo (justicia) y que todos los individuos alcancen al menos un nivel mínimo de competencias (inclusión). En estos sistemas educativos, la vasta mayoría de los estudiantes tienen la oportunidad de adquirir competencias de alto nivel, independientemente de sus propias circunstancias personales y socioeconómicas.

Los costos económicos y sociales del fracaso y el abandono escolares son altos, mientras que completar con éxito la educación media superior brinda a los individuos mejores perspectivas de empleo y de estilos de vida más sanos, lo que resulta en mayores contribuciones a los presupuestos públicos y retornos a la inversión pública. Las personas más educadas contribuyen a sociedades más democráticas y a economías más sostenibles, y son menos dependientes de la ayuda pública y también menos vulnerable a las contracciones económicas. Las sociedades con individuos preparados están mejor capacitadas para responder a la crisis actual y a las posibles futuras. Así pues, invertir en la educación preescolar, primaria y secundaria para todos, y en particular para niños de entornos socioeconómicos en desventaja, es a la vez justo y económicamente eficiente.

Lo anterior demuestra la importancia de llevar a cabo acciones destinadas a  fomentar y apoyar la formación profesional de los jóvenes, como es el caso de la llevada a cabo por la Universidad Tecnológica (UTEC), quien llevo a cabo la firma de un convenio marco de cooperación con la Fundación Chamangá para la Formación de Jóvenes Vocacionales. Dicho convenio  tiene como finalidad la articulación de esfuerzos entre las instituciones a los efectos de generar oportunidades de continuar los estudios terciarios y/o universitarios para los estudiantes que han logrado descubrir su vocación, y presentan dificultades económicas y/o familiares para concretar la misma. Por la Fundación Chamangá firmaron el Dr. Carlos Paolino, Miembro del Consejo Directivo, y la Dra. Ana Fernández, integrante del Consejo de Administración Honorario, mientras que por UTEC lo hicieron la Lic. Graciela Do Mato, el Ing. Agr. Pablo Chilibroste y el Dr. Rodolfo Silveira. 

Ambas partes se comprometieron a:

  • Cooperar en el seguimiento del joven becario que está desarrollando su formación vocacional y que es seleccionado por Chamangá, a través del acompañamiento de un Equipo Técnico y un Tutor, orientados a facilitarle herramientas y conocimientos para acceder a los mejores niveles en su formación profesional.
  • Generar y/o identificar espacios de trabajo comunitario, de manera que les permita a los jóvenes desarrollar experiencias de aporte solidario y ampliar las oportunidades de su posterior inserción laboral en el campo de su vocación.
  • Participar conjuntamente en proyectos, licitaciones y otros afines, articulando esfuerzos y recursos de ambas entidades con el fin de hacer un máximo aprovechamiento del potencial de cada una de ellas en temáticas afines. 

La Fundación Chamangá para la formación de jóvenes vocacionales surge en el año 2000 por iniciativa de un grupo de amigos uruguayos y franceses que se propusieron promover a los jóvenes uruguayos, potenciando sus vocaciones y ayudando a su formación mediante la concesión de becas. El cometido de la beca es impulsar al joven a continuar sus estudios, iniciar una formación terciaria y/o universitaria, retomar la formación que debió abandonar por motivos económicos o familiares o culminar la misma para poder insertarse en el campo de su vocación. Se apoya a jóvenes entre 18 y 30 años de edad que demuestren una clara vocación y que aspiren a formarse como técnicos, docentes, artistas o profesionales universitarios para ejercer su profesión al servicio del desarrollo económico, cultural y social del país.

Fuente: http://bit.ly/1TM1nMD

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